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Condenan a ex represores — Argentina

Condenan a ex represores — Argentina

Mientras tanto, Alfredo Astiz recibió la segunda condena a prisión perpetua por similar delito. El proceso duró 5 años y fue el más extenso del sistema judicial argentino.

La sentencia fue leída durante la audiencia de lectura de veredictos sobre el tercer tramo del juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en lo que fue la ESMA.

En el juicio más importante que se desarrollo hasta ahora en la Argentina por violaciones a los derechos humanos después del juicio a las juntas militares, 29 represores fueron condenados a prisión perpetua por cometer delitos de lesa humanidad en la ESMA durante la última dictadura y por arrojar vivos al mar a los prisioneros en los vuelos de la muerte.

La lista se completa con Juan de Dios Daer, Alejandro Domingo D'Agostino, Hugo Enrique Damario, Carlos Eduardo Daviou, Jorge Manuel Díaz Smith, Francisco Di Paola, Adolfo Miguel Donda, Juan Carlos Fotea, Rubén Oscar Franco, Miguel Ángel García Velasco, Pablo García Velasco, Alberto E. González, Orlando González, Ricardo Jorge Lynch Jones, Jorge Luis Magnacco, Roque Ángel Martello, Rogelio José Martínez Pizarro, Luis Ambrosio Navarro, Víctor Roberto Olivera, Rubén Ricardo Ormello, Eduardo Aroldo Otero, Mario Pablo Palet, Guillermo Pazos, Antonio Rosario Pereyra, Antonio Pernías, Claudio Orlando Pittana, Julio Alberto Poch, Héctor Francisco Polchi, Jorge Carlos Rádice, Francisco Lucio Rioja, Miguel Ángel Alberto Rodríguez, Juan Carlos Rolón, Néstor Omar Savio, Hugo Sifredi, Emir Sisul Hess, Carlos Guillermo Suárez Mason, Gonzalo Torres de Tolosa, Eugenio Vilardo y Ernesto F. Weber.

A lo largo de este proceso, once de los 68 imputados originales fallecieron y tres fueron apartados del juicio por razones de salud. Cada condena fue recibida con gritos y aplausos por la multitud, entre la que había militantes y familiares de desaparecidos.

Argentina condenó el año pasado a 15 exmilitares por su rol en el Plan Cóndor. Fue la primera vez que la justicia comprobó la coordinación entre dictaduras de Sudamérica para el secuestro y desaparición de disidentes políticos en las décadas de 1970 y 1980. Fue una falsa alarma.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y los demás senadores elegidos en las elecciones legislativas de octubre en Argentina juraron ayer miércoles sus cargos, que asumirán el 10 de diciembre. Minutos después de culminar la ceremonia, una amenaza de bomba anónima obligó a registrar la sede del Congreso con perros de la brigada antiexplosivos de la Policía Federal.