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Google le rinde homenaje al director de origen judío Serguéi Eisenstein

Google le rinde homenaje al director de origen judío Serguéi Eisenstein

Un día como hoy, pero de hace 120 años, nacía Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin, más conocido como Sergei Eisenstein, un director de cine ruso de origen judío nacido en Riga (Letonia) el 23 de enero de 1898.

El buen Sergei le aprendió un chingo al camarada Kulechov, sin embargo comenzó a realizar sus propias teorías estudiando filmes realizados en su época y como ciertos movimientos de "cámara" podían influir en la narrativa cinematográfica y por medio de la experimentación en el montaje, creo nuevas sensaciones en el espectador y convirtió el lenguaje cinematográfico en una obra de arte, en el cual podemos observar que la película se realiza al fin y al cabo en el laboratorio de montaje y no así desde el rodaje. Entre sus creaciones destacan las películas mudas 'El acorazado Potemkin' (1925) y 'Octubre' (1928), rodada para celebrar el décimo aniversario de la Revolución de Octubre.

Eisenstein, inserto en el realismo soviético, produjo una serie de películas que evidencian sus teorías vanguardistas sobre montaje, así como sus ideas revolucionarias.

Eisenstein dejó un enorme legado en el cine, sobre todo en el campo del montaje, gracias a su particular visión a la hora de enlazar las escenas de una cinta, rompiendo con las técnicas por aquel entonces habitables en la edición de las películas.

Eisenstein, considerado por muchos como el 'padre del montaje cinematográfico', utilizaba este género como una herramienta para retratar determinadas emociones y transmitir ciertos mensajes.

En sus obras, el protagonista era el pueblo y por lo tanto sus actores eran personas sin preparación actoral.

El estilo de Eisenstein destacaba porque a menudo no utilizaba actores profesionales para sus películas y priorizaba en sus obras los temas sociales sobre los conflictos personales o individuales. No obstante, Paramount Pictures desconfiaba de sus ideales comunistas y acabaron rompiendo el contrato y la falta del permiso de residencia hizo que acabara residiendo en México entre 1930 y 1932.

Finalmente, harto de los problemas que le ponían decidió refugiarse en la enseñanza.

Con 50 años, en 1948, Eisenstein sufrió una hemorragia derivada de un infarto que le provocó la muerte.