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El Legislativo chino aprobó dar una presidencia indefinida a Xi Jinping

El Legislativo chino aprobó dar una presidencia indefinida a Xi Jinping

La reforma permitirá al presidente gobernar más allá de 2023, cuando concluirían los diez años establecidos como el máximo que una persona puede permanecer en el cargo, lo que lo convertirá en el gobernante más poderoso desde Mao Zedong.

La votación de los 2.958 diputados se cerró con una aplastante mayoría del 99,8 por ciento, frente a los dos votos en contra y tres abstenciones.

También se da por hecho el apoyo de los delegados a la inclusión en la Constitución del pensamiento político de Xi sobre el "socialismo con características chinas en una nueva era", que ya fue inscrito en los estatutos del partido durante su XIX Congreso.

El pasado 25 de febrero el Comité Central del Partido Comunista de China propuso eliminar los límites al mandato presidencial, eliminando la clásusula de la Constitución que estipula que el presidente y el vicepresidente de la República Popular de China "no servirán más de dos mandatos consecutivos".

El líder chino cuenta con el beneplácito de los medios de su país, en los cuales tiene presencia permanente y es presentado por el aparato de propaganda como el rostro tranquilizador de un país seguro de sí mismo y que mira hacia el futuro soñando con "un gran renacimiento", tras un siglo y medio de declive y humillaciones infligidas por los occidentales.

Pero sin conceder a cambio libertades individuales.

Fue en 1982 cuando se reguló la permanencia en el poder por dos periodos consectivos bajo el mandato de Deng Xiaoping, con el objeto de erradicar las dictaduras como la de Mao Zedong entre 1966 y 1976. "Pero China se concentra en el objetivo final y en la forma de alcanzarlo", insistió Li Peiling, diputado de Hubei (centro), quien considera que se necesita un dirigente "poderoso" e inamovible para "barrer de forma duradera la corrupción e imponer reformas".

En sólo cinco años, Xi logró un nivel de poder y reconocimiento comparable sólo al del fundador de la China comunista.

Xi comenzó su segundo mandato de cinco años como jefe del partido en octubre y al final de la semana será nombrado formalmente por el parlamento. Aprovechó el cargo para lanzar una campaña anticorrupción que ha afectado a 1,2 millones de dirigentes del PCC, y para colocar a sus hombres en puestos estratégicos.

Desde que se anunció la votación de la modificación constitucional, el brazo censor chino ha bloqueado cualquier debate ante la posible presidencia vitalicia del presidente.