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Matías Bagnato se encontrará con el asesino de su familia

Matías Bagnato se encontrará con el asesino de su familia

Matías Bagnato es el único integrante de su familia que pudo salir con vida de la masacre de Flores, cuando en febrero de 1994, Fructuoso Álvarez González incendió la casa en la que vivía con sus padres y sus hermanos. Este jueves habrá una audiencia en la Sala I de la Cámara de Casación. Lo hará en el marco de una audiencia judicial que definirá si la sala número 1 de Casación, acepta el extrañamiento -extradición a su país de origen, España- solicitado por la defensa del condenado homicida. En el 2011 volvió a ser apresado y todos los años intenta alguna maniobra para ser liberado.

"Éramos invisibles en esta instancia". Bagnato contó a Radio La Red que pidió expresamente no enfrentarse a Álvarez González, cuestión que no le fue concedida: "Uno de los pedidos que hice en Cámara de Casación fue justamente evitar ese momento". Me va a dar la posibilidad de poder hablarle a los jueces", explicó Matías y agregó: "Por eso tengo esas sensaciones encontradas. Por eso tengo esas sensaciones encontradas. "Por ese lado tengo la sensación de satisfacción, de decir 'algo pudimos modificar' y por otro lado el desastre de tener que ver otra vez a este monstruo, otra vez estar pendiente si la Justicia le entrega este beneficio".

"Este asesino, Fructuoso Álvarez González, prendió fuego a toda una familia y tengo que mendigar justicia". Y como nunca trataron con víctimas no tienen la estructura ni están preparados para poder evitar ese momento. "Yo se los pedí explícitamente".

Por el fuego, murieron el padre de familia, José Bagnato (42); su esposa Alicia Plaza (40); sus hijos Fernando (14) y Alejandro (9) y Nicolás Borda (11), un amigo del menor de los chicos que esa noche se había quedado a dormir.

Álvarez González fue condenado en 1995 a cadena perpetua y en 2004 se benefició de un acuerdo de intercambio de presos y fue extraditado a España (su país de origen) donde terminó libre y amenazó a Matías y su abuela.

El único que logró salvarse de las llamas al saltar desde la planta superior de la casa a la calle fue Matías, quien por entonces tenía 17 años.