Economía

Periodistas de Colombia y Ecuador continuarán investigación de colegas asesinados

Periodistas de Colombia y Ecuador continuarán investigación de colegas asesinados

El grupo, que se encontraba realizando una cobertura, fue secuestrado por disidentes de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se denomina 'Oliver Sinisterra', que lidera el ecuatoriano Walter Patricio Arizala, alias 'Guacho'.

A través de su cuenta de Twitter, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, expresó su solidaridad con los familiares del equipo periodístico de diario El Comercio tras la confirmación de su muerte.

"En los últimos días, por razones humanitarias, las operaciones militares del lado colombiano fueron reducidas, pero a raíz de la noticia que hemos recibido esas operaciones se van a reanudar con toda intensidad", explicó Santos desde Lima, en donde se encuentra para participar de la Cumbre de las Américas.

El ministro Zambrano recordó que Ecuador está de luto y que son siete los fallecidos: cuatro marinos y tres trabajadores de diario El Comercio que murieron en manos del crimen organizado transfronterizo.

A su vez, indicó que las autoridades de ambos países están trabajando conjuntamente para dar con el paradero del hombre al mando, un ecuatoriano que se hace llamar "Guacho", por quien ofreció una recompensa de 100 mil dólares.

Los comunicadores fueron secuestrados el pasado 26 de marzo en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, muy cerca del borde con el departamento colombiano de Nariño.

No tiene presentación que, por parte del Gobierno nacional, el tema se haya tratado como un asunto de incumbencia solo de Ecuador, cuando precisamente es la violencia generada en la frontera por las disidencias de las Farc y el narcotráfico que impera en la zona lo que ha generado el conflicto que estos periodistas pretendían retratar.

Tras conocerse el jueves fotografías que darían cuenta de la presunta muerte del equipo periodístico, el presidente ecuatoriano puso un plazo de 12 horas a los secuestradores para que entreguen alguna prueba de vida.