Global

Congreso se pinta de trabas e investigaciones a Trump

Congreso se pinta de trabas e investigaciones a Trump

Por eso, al día siguiente de las elecciones, raudo y veloz, Trump forzó al exsecretario de Justicia, Jeff Sessions, a renunciar y nombró a Matthew Whitaker-el jefe de personal de Sessions y los ojos y oídos de Trump en esa dependencia- como Secretario de Justicia interino.

Los líderes republicanos se negaron a hacer un esfuerzo concertado para obtener fondos para el muro fronterizo antes de las elecciones de mitad del período, temiendo que esto podría llevar a un posible cierre del gobierno que perjudicaría a los republicanos, indicó el medio.

En los recién concluidos comicios de medio término candidatos demócratas lograron la gobernación en Maine, Illinois, Nuevo México, Nevada, Michigan, Wisconsin y Kansas, los tres últimos ganados por Trump en 2016, lo que acorta la diferencia que los separaba de los republicanos.

"Eso obviamente se hará con algún tipo de discusión bipartidista", agregó. Aun así, los republicanos más leales reafirmaron el control republicano del Senado.

Son innumerables las consecuencias de las elecciones de esta semana en Estados Unidos, y cuantiosas las reflexiones al respecto.

Las cifras, por dondequiera que se las mire, muestran que ganaron los demócratas. El triunfo del Partido Demócrata en la elección de representantes fue muy inferior al que obtuvo el Partido Republicano en 2010, a los dos años del ascenso al poder de Barack Obama (aquella vez, los republicanos aumentaron en más de sesenta su número de escaños, el doble de lo conseguido por los demócratas ahora).

Los resultados de esas elecciones, sin embargo, no pueden verse enteramente como una victoria para los demócratas ni como una derrota para la fuerza roja, por tratarse de un proceso que tuvo desenlaces positivos y negativos para ambas partes, como otro reflejo de la creciente división de la sociedad estadounidense bajo la administración Trump. Lo cierto es que la figura denigrante de Trump motivó la llegada de más mujeres al Congreso y de perfiles sociodemográficos más diversos.

Tras los comicios, demócratas y republicanos afrontan un nuevo panorama en el Congreso después de que los primeros recuperaran el control de la Cámara de Representantes y los segundos ampliaran su mayoría en el Senado.

Los norteamericanos (al menos la mayoría) aprueban la política exterior y el sistema de nominaciones de jueces para la Corte Suprema y las Cortes Estatales de su actual presidente; y al mismo tiempo quieren tener una Cámara de Representantes que frene sus políticas domésticas. El esperado "tsunami azul" no se dio, pero los demócratas ganaron 14 gubernaturas y la Cámara de Representantes.

La hegemonía republicana de Florida, que por décadas fue la máquina política más poderosa de los latinos en Estados Unidos, quedó abollada. Ambas bancadas, estarán más divididas en ideología e identidad, los nuevos legisladores conformarán según expertos, un microcosmos del país, convertirán al Congreso en un campo de obstáculos, para sortear la gran batalla electoral, la presidencial de 2020. Mientras que los jóvenes, las minorías, personas con mayores grados educativos y los que viven en las ciudades y suburbios mayormente votaron por los demócratas, fue la gente mayor, los blancos, personas con menores niveles educativos y los que son de pueblos o zonas rurales que siguieron apoyando tanto a Trump como al partido republicano en sí. Hasta ahora, ha visto como AMLO, ofreció trato humanitario a migrantes hondureños ante las amenazas y señalamiento contrarios de Trump.

Los republicanos perdieron la mayoría y tienen ahora 197 escaños, mientras 13 puestos estaban aun en disputa al 9 de noviembre. Trump no gobernará, no generará soluciones a las demandas populares, estará pensando en como ganar terreno para reelegirse. "Nadie realmente ha cambiado de opinión en dos años", concluye.