Política

La estrategia estadounidense funciona: las multinacionales energéticas vuelven a invertir en Venezuela

Shell, BP, Schlumberger, Hunt Oil, XRG, UCC Holding y NABEP encabezan la mayor ola de inversión en años

La confianza internacional volvió a Venezuela y lo hizo con nombres propios. Durante las últimas dos semanas, el Gobierno anunció importantes acuerdos de inversión con empresas multinacionales para impulsar la producción de petróleo y gas, compromisos que revierten años de aislamiento y sanciones. El factor que hizo posible ese vuelco es la tutela estadounidense en el país, que facilitó la llegada de grandes capitales al negocio petrolero y colocó nuevamente a Venezuela en la agenda de las energéticas globales.

Los anuncios de British Petroleum, Shell y Schlumberger llevaban meses gestándose y se formalizaron bajo el marco de la tutela estadounidense, vigente desde el pasado 3 de enero, cuando el expresidente Nicolás Maduro fue capturado por soldados estadounidenses en Caracas. Desde entonces, la estrategia de Washington hacia el país ha mostrado resultados concretos: acuerdos firmados, cronogramas de trabajo y proyectos reactivados.

El desarrollo gasífero encabeza la lista. Shell, British Petroleum, la emiratí XRG y la catarí UCC Holding acordaron con el Gobierno de Delcy Rodríguez un cronograma para explotar los campos costa afuera del Loran, ubicados en la Plataforma Deltana, en el oriente venezolano. El yacimiento, un gran reservorio de gas en la frontera marítima con Trinidad, tenía previstas inversiones millonarias que habían quedado detenidas por la crisis del sector y que ahora vuelven a activarse.

En el área petrolera se anunciaron Contratos de Participación Productiva con las corporaciones estadounidenses Hunt Oil y Crossover, junto a una alianza marco con el consorcio estadounidense-francés Schlumberger, que además adelanta estudios integrados de pozos petroleros. La operación nacional tiene su propio protagonista: North American Blue Energy Partners (NABEP), la mayor petrolera independiente del país, encabezada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, produce alrededor de 200.000 barriles diarios en campos situados en torno al Lago de Maracaibo y en la Faja Petrolífera del Orinoco, las dos regiones de mayor potencial productivo del territorio. Existe además un memorándum de entendimiento y algunas fuentes calculan las inversiones futuras de estas operaciones en 2.000 millones de dólares.

El escenario actual poco tiene que ver con el de los años de Nicolás Maduro, cuando la inversión extranjera en petróleo y gas estuvo dominada casi exclusivamente por Chevron, la española Repsol y la italiana Eni, enfocadas en obtener alguna licencia adicional que les permitiera seguir operando. Hoy conviven capitales estadounidenses, británicos, neerlandeses, franceses, emiratíes y cataríes con la principal operadora independiente venezolana.

Ese es el mensaje que dejan los anuncios: las compañías más grandes del sector energético mundial volvieron a confiar en Venezuela. Con el respaldo estadounidense y con NABEP liderando la producción nacional, el país reconstruye su industria y recupera la esperanza y la confianza de quienes vuelven a apostar por su futuro.

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